jueves, 13 de octubre de 2011

No tiene espacio para mi

Me enfermo, renuncio al trabajo y me refugio en brazos de mi madre una vez más. Así lo conozco. Esa costumbre mía de fijarme en hombres inalcanzables jamás acaba. No sé cómo, pero siempre me las arreglo para meterme en problemas. Es una habilidad connatural. Su perfume me envuelve en un viaje através de un vórtice interespacial a la velocidad de la luz, su perfume no sale jamás de mi cabeza. Él es abogado. Él es marino. Sé que le gusto, estoy completamente segura. Yo estoy más que loca por él. Nos miramos profunda y prolongadamente a diario, en cuanta oportunidad tenemos. Estamos sólos entre la gente. Sólo es cuestión de tiempo. Todos alrededor lo notan. Hablamos un par de veces, Discutimos. Nos reímos. Somos cómplices.  Y  pasan los meses entre idas y venidas y me siento cada vez más cerca de lograrlo, de lograrnos. Pero  ¿Qué sucede? ¿Porqué no me dice nada? Me canso de jugar a esperarlo y me tengo que ir, debo volver a trabajar. No sé que pasa por su mente, pero ya no puedo esperarlo más; todo tiene un límite, descubro el mío. Una tarde estoy en casa, estoy en el ordenador. Mamá llega de trabajar, me da una noticia y siento una bomba explotando en mi oídos. Escucho el estruendo: él no está casado (lo sé), él no tiene hijos (lo sé), él tiene pareja y vive con ella. Silencio. Una sonrisa finjida y retorcida.Continuó un rato más en el ordenador pero ya estoy perturbada. Voy a mi habitación. No lloro, no tengo ganas de llorar. Duermo. Despierto al día siguiente de la noticia. Me siento reconfortada, por fin encontré la repuesta a mi pregunta constante: Le gusto, pero alguien llegó primero a su vida con mucha fuerza. No tiene espacio para mi.

miércoles, 10 de agosto de 2011

No puedo respirar, Yo

No puedo respirar, he dicho, Yo no puedo respirar... No puedo respirar en Lima, no puedo respirar aquí en esta oficina, no puedo respirar en mi casa, no puedo respirar. Estoy bajo tanta presión que realmente no puedo repirar